La Cumbre Extraordinaria de Jefes de Estado y de Gobierno celebrada en Bruselas ha finalizado con la firma de un pacto estratégico de seguridad y defensa mutua. El acuerdo, denominado Alianza de Bruselas 2026, compromete a las naciones firmantes a elevar su gasto en defensa hasta un mínimo del 2.2% de su Producto Interior Bruto (PIB) en un plazo de tres años, además de crear una fuerza de despliegue cibernético rápido.
El tratado busca consolidar una respuesta coordinada frente a las crecientes amenazas híbridas y los ataques a cables de telecomunicaciones submarinos detectados recientemente en el Atlántico Norte. Las delegaciones acordaron crear una central de monitoreo de datos e inteligencia compartida que comenzará a operar a finales de año en Hamburgo.
“La paz en el continente no puede darse por garantizada; requiere una inversión colectiva y decidida en nuestras capacidades defensivas convencionales y tecnológicas.” — Charles Michel, Presidente en funciones de la Cumbre
Los colectivos antibelicistas y parlamentarios de oposición han criticado duramente el tratado, argumentando que prioriza la militarización por encima de la diplomacia y el gasto en servicios sociales prioritarios como la sanidad y la educación pública.