La vigésimo novena Conferencia sobre el Cambio Climático (COP29) ha concluido esta semana con la firma de una declaración conjunta que establece, por primera vez, mecanismos sancionatorios de carácter comercial para los países que incumplan sus objetivos de reducción de gases de efecto invernadero para el año 2030. Este pacto busca superar la ineficacia de los acuerdos anteriores que dependían exclusivamente de la buena voluntad política de los gobiernos.
Uno de los puntos de mayor fricción durante las deliberaciones fue el financiamiento del fondo de pérdidas y daños destinado a mitigar los efectos climáticos extremos en naciones insulares y de bajos ingresos. Tras intensas negociaciones que se extendieron durante tres días adicionales a la agenda oficial, las economías industrializadas acordaron duplicar sus contribuciones anuales a partir de 2027.
| País / Región | Meta Reducción 2030 (vs 1990) | Contribución Fondo (Millones USD) |
|---|---|---|
| Unión Europea | -55% | $45,000 |
| Estados Unidos | -50% | $38,000 |
| Japón | -46% | $18,000 |
El acuerdo ha sido recibido con moderada satisfacción por los colectivos ecologistas internacionales, quienes reconocen el carácter vinculante de las metas de descarbonización firmadas pero critican la lentitud con la que se implementarán los plazos de transición en sectores críticos como el transporte marítimo y la aviación comercial.